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La Tribuna de Toledo realiza un Reportaje a la Escuela

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La Tribuna de Toledo realiza un Reportaje a la Escuela

Velocidad y seguridad sí riman

Son las 17:30 horas y el cielo de Recas petardea. La culpa, el ruido de unos motores que ponen la banda sonora a una nueva jornada de entrenamientos en el Karting Correcaminos. Sin embargo, el asombro se multiplica cuando te adentras en ese mundo de motor y gasolina. Y es que, los responsables del coro son 21 niños de 3 a 16 años que dejan de serlo cuando se ponen el mono y se suben a la moto. Quieren volar, pero sabiendo dónde está el límite. Seguridad y velocidad sí riman.
Así se entiende el motociclismo en la Escuela de Toledo. Al frente de ella se encuentra José Luis Martínez ‘Adán’, un ex piloto que fue reclutado por Chicho Lorenzo, padre del campeón del Mundo Jorge Lorenzo, para que dirigiera una de sus escuelas en la provincia. «Chicho ha formado una red de escuelas con las que pretende transmitir un motociclismo seguro», reconoce José Adán, al mismo tiempo que da con la clave:«El método se basa en la seguridad y el objetivo es enseñar al niño a ser un piloto completo», admite.
Por tanto, la técnica, el físico y la mente forman parte de una línea de trabajo fundamentada en una máxima:«No queremos que sean rápidos, sino pilotos seguros en la pista». Una tarea que involucra a los propios padres, «a los que les mostramos el porqué de cada ejercicio y los convertimos en monitores».
Pero ésta es sólo una de las ideas pioneras de una Escuela de Toledo que trata de acercar este deporte a todo el mundo «abaratando los costes en un 80 por ciento», remarca José Adán. A cambio, garantizan la formación de un piloto en el significado más amplio de la palabra, a través de tres entrenamientos por semana de entre dos y tres horas cada uno. En ellos, el método está más que definido, repetir y repetir hasta que se interiorice el movimiento:«Queremos que el piloto sea capaz de hacerlo sin llegar a pensarlo». Asimismo, los sábados se realiza trial, bike trial y cross.
En cuanto a los grupos de trabajo, en la Escuela de Toledo no se hacen divisiones por edades, sino «por las aptitudes que nos demuestra cada niño en la pista». Y es que, José Adán tiene claro que es el mejor camino para lograr el objetivo, un piloto completo. En este sentido, incide una vez más en que «si sólo pensamos en sacar campeones, empezamos mal». Por ello, la pista del Karting Correcaminos, una de las mejores de España, «apenas la tocamos; preferimos estresar la mente en un circuito pequeño y con motos menos potentes que en un trazado grande y con monturas de mayor cilindrada.
Todo para acabar con un cliché muchas veces repetido:«Se piensa que éste es un deporte peligroso, en el que unos locos van lo más deprisa que pueden y en el que se necesita mucho dinero. Sin embargo, aquí demostramos que formamos a los pilotos más completos y abaratando los costes a los padres en un 80 por ciento».

Niños y padres. Abuelos, padres, niños... A Recas acuden familias de Madrid, Toledo, Ciudad Real o Ávila. Unos lo hacen para volar. Otros a sufrir. «Lo que me gusta es ir rápido», asegura Adrián, de 9 años, al que le gustaría ser campeón del Mundo como Stoner. Al igual que Antonio, de 6 años, que lleva tres meses en la escuela y disfruta «con la velocidad» encima de su moto. El que también llegó hace unos meses fue Sergio, de 15 años, quien montado sobre su Kawasaki asegura que dicen de él que «tengo la misma garra de Valentino Rossi».
Los que lo sufren son los que están al otro lado de la barrera. Son los casos de José Miguel y Almudena, un matrimonio que cuenta con dos hijos en la escuela, aunque aquí la ‘culpa’ es de la madre. Sin embargo, sus hijos lo tienen claro:«Yo les digo que vengan a divertirse, pero me contestan que vienen a trabajar porque ésta es su pasión». Una afición que «le transmití a mi hijo», reconoce Alfonso, padre de Rafael, de tan sólo tres años.
«En Valencia se cayó mi nieto y acabó con el peroné roto», relata Apolonio en una de las anécdotas que recorren el Karting Correcaminos. Aunque son Yolanda y Beatriz las que muestran lo que conlleva hacer feliz a sus hijos:«Triunfar requiere de un patrocinador; supone una gran esfuerzo económico intentar que luchen por algo que sufrimos por dentro», aseguran mientras no cesan los motores y asciende al cielo de Recas.

 

 

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