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Reportaje de la Escuela en Masmoto.net una Web dedicada al mundo de las motos.

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Reportaje de la Escuela en Masmoto.net

una Web dedicada al mundo de las motos.

(Toledo, España). Visitamos la escuela de pilotos Lorenzo Competición Toledo, situada en la localidad de Recas (Karting Correcaminos), y nos ponemos el mono de cuero para vivir desde dentro lo que practican las futuras promesas del motociclismo español… Y pilotos de la talla de Julián Simón, que es uno de los alumnos.

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Lorenzo Competición es una red de escuelas de pilotaje con representación en muchos puntos de la geografía española y al frente de ellas se encuentra Chicho Lorenzo, padre del piloto Jorge Lorenzo y quien se encargó de formarle desde muy temprana edad. Como tarjeta de presentación no está nada mal ¿no?

lorenzo-competicion 20-293x300lorenzo-competicion 20-293x300Todas estas escuelas exigen tres puntos para aceptar a un niño como alumno: la pasión de estos niños por las motos, la juventud de los futuros pilotos y la total involucración de los padres en la formación deportiva de sus hijos. Se rigen por un mismo método de formación específico, el mismo que Chicho usó con Jorge Lorenzo, dos veces campeón del mundo de 250 cc y otras dos en MotoGP.

Al frente de la escuela de Toledo se encuentra José Luis Martínez Adán, piloto y monitor cuyo objetivo es transmitir su pasión por las motos a las jóvenes promesas y formarlos para que logren sus sueños. Esta escuela cuenta con una pista de derrapaje, una pista de inciación a la velocidad, una pista de iniciación al bike trial, una pista de iniciación al motocross y una pista de velocidad que cuenta con 1.250 metros de trazado que se puede dividir en 2 trazados con una anchura de 9 metros, sin barreras ni obstáculos.

En esta escuela hay muchos niños como alumnos (incluso de 2 años, impresionante), pero cualquiera puede apuntarse a los cursos individualizados con José Luis (el piloto de Moto2 Julián Simón es uno de sus alumnos). Las clases duran una mañana y se entrena lo que cada uno necesite mejorar, no se sigue un patrón rígido, José Luis te ve cómo montas y a partir de ahí se empieza a trabajar (duro, se trabaja duro para poder evolucionar).

Vamos a montar en moto

 

Nos adentramos en la escuela de la mano de José Luis para vivir un poco cómo se desarrollan los cursos de pilotaje, en nuestro caso picotearemos un poco de diferentes ejercicios para probarlos y ver su dificultad. Somos cuatro adultos con un montón de vicios adquiridos encima de la moto, pero con ganas de pasarlo bien y aprender, ¿podremos hacerlo?

 

Empezamos con una clase teórica en la que podemos ver unos cuantos puntos vitales para poder ir deprisa. Pero como el movimiento se demuestra andando, nos vestimos de romanos y bajamos a la pista.

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Las prácticas se realizan con pit-bikes de supermotard con motores de 4T, aunque los niños también usan unas Kawasaki de 2T y minimotos. Empezamos en una pista rectangular y damos unas vueltas haciendo slaloms y giros para ir cogiendo el tacto. Le siguen ejercicios de frenada, cambios de dirección, etc. Para tantear las derrapadas pasamos a una zona de tierra, no recuerdo las veces que nos pudimos caer o “enrroscarnos” al dar gas saliendo de los giros.

Llega el momento de rozar rodilla y derrapar, cambiamos de pista y nos ponemos a dar vueltas buscando que la rueda de atrás se suelte. Lo conseguimos (y nos caemos un montón de veces, claro) y pasamos al más difícil todavía. Pasamos a una pista de hormigón con mucho más grip y volvemos a dar vueltas buscando la derrapada. ¿Lo conseguimos? Claro, pero también nos caímos unas cuantas veces.

Entramos en una pista que llaman “El Tubo”, se trata de un mini-circuito muy estrecho en el que se trabajan los cambios de dirección. Es enano, al principio parece que no cabes y cuando te dicen que por ahí se pasa rozando rodilla en todas las curvas y derrapando, no te lo puedes creer. Damos muchas vueltas al circuito, yo llegué a rozar rodilla sólo en dos de las curvas y una de ellas me costó subirme por encima de los neumáticos a la salida de la curva. Al parecer ver en ese circuito y con esas mismas motos a Julián Simón es un auténtico espectáculo ¡va de lado!

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También probamos el circuito de karting con las motos, el trazado es muy bonito, es ancho y sin obstáculos en las escapatorias. Fuimos tranquilos porque a estas alturas el cansancio ya hacía mella… Pero no se puede acabar sin unas carreritas, así que nos volvimos al circuito de entrenamiento para darlo todo con las pit-bikes. No pienso decir quién ganó por goleada porque luego me llaman engreído.

 

Para nosotros fue una jornada de diversión en la que además aprendimos. Aunque una jornada de curso no es igual el objetivo es el mismo, disfrutar encima de la moto para repetir y aprender más y más. Esto es válido para adultos y niños, pero si nos fijamos en los enanos, es todavía más importante.

 

Lo hemos vivido, hemos aprendido y lo hemos disfrutado, pero nos duelen hasta las pestañas y lo peor, ver cómo los enanos hacen de forma totalmente automatizada lo que a nosotros nos costaba un triunfo conseguir o incluso ni éramos capaces de hacerlo.

 

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